¿POR QUÉ SE HABLA DE LA PRODUCTIVIDAD? En las empresas! La rotación de personal , te permite serlo?



Patricia Báez

Coach


Cuando hablamos de productividad nos estamos refiriendo a la relación que se establece entre los bienes y servicios producidos con los recursos que la empresa ha tenido que utilizar para obtenerlos. De manera que la productividad es aplicable a varios ámbitos: a la maquinaria, la distribución o al equipo humano, por ejemplo. En este post nos centraremos en la relativa al equipo humano que es la que más atención mediática está generando.

A la hora de seguir trabajando este término hay que prestar especial atención de no confundirlo con el rendimiento. La productividad es objetiva, supone la relación entre el empleo de unos recursos y los resultados obtenidos. En el caso del rendimiento se trata del lo que se ha realizado frente a lo que se tenía previsto realizar. El rendimiento es un factor asociado a la productividad y habla de la eficiencia.

En una era en la que la sociedad trabaja en perfeccionar la maquinaria y la tecnología para volverla cada vez más eficiente con motores que consuman el mínimo de gasolina, ordenadores con tiempos de ejecución cada vez menores, sistematización de tareas a través de programas informáticos,… es normal que el siguiente foco de atención fueran los trabajadores y sus procesos.

Sin embargo, en numerosas ocasiones esta necesidad de ser más productivo en el entorno laboral no proviene de una preocupación por parte de la compañía si no de los propios trabajadores que buscan ser cada vez más competitivos. La realidad es que nos encontramos en un mercado laboral y económico altamente competitivo en el que la productividad es una de las mejores armas para destacar y ser más efectivo.

Por ello a continuación enumeraremos las causas que propician la falta de productividad:

  • Jornadas laborales demasiado extensas.

  • Estrés.

  • Exigencia elevada. Propuesta de metas no factibles.

  • Falta de comunicación clara.

  • Falta de tiempo para el desarrollo de las tareas, lo que conlleva un incremento del porcentaje de errores.

  • Directrices pobres o imprecisas por parte de los altos mandos.

  • Ausencia de retos.

  • Trabajo repetitivo o monótono.

  • Falta de formación adecuada para el desempeño de la actividad.

  • No reconocimiento de logros.

  • Múltiples elementos o dispositivos de distracción o que interrumpen la realización de una tarea.

Ya se trate de un trabajador por cuenta ajena, un autónomo, emprendedor, pyme o gran compañía la productividad es un factor imprescindible a trabajar para desarrollar la competitividad y el bienestar.

¿Cómo mejorarla?

  • Tiempos limitados para la ejecución de tareas.

  • Jornadas laborales compatibles con el desarrollo de la vida personal.

  • Objetivos concretos y factibles.

  • Dedicar tiempo a una comunicación eficaz que asegure mensajes contextualizados, claros y directos.

  • Promover acciones de desconexión y descanso del trabajo.

  • Planteamiento regular de nuevos retos.

  • Asignación de tareas variadas para huir de la monotonía.

  • Establecer líneas de dirección claras y constantes para que el empleado no se sienta falto de guía.

  • Programas de formación para mantenerse actualizado.

  • Reconocimiento de logros.

  • Limitación a determinados momentos del día el empleo del teléfono móvil, la revisión del correo,…

Y tú, ¿eres productivo?



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